Para vivir
sólo por ver tus ojos
sí quiero vivir,
esas manos que
conocían el camino
esas risas con la luz apagada
dos carbones carmesí
esperando aliento divino
para verse arder en llamas.
Bañados en luna y lágrimas
dos obsoletos riéndose
del mundo en su hermosura
dos entes contemplando
los colores del alba
una jauría nocturna
un aullido de madrugada
un silbido al corazón
una palabra perdonada.
Dos cuerpos que nunca durmieron,
la ronda,
el patriarca y su jauría entusiasta
esperando compartir
la miel de la noche
hasta el alba.
la ronda,
el patriarca y su jauría entusiasta
esperando compartir
la miel de la noche
hasta el alba.
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